Septiembre con sentimientos encontrados

 Mi dolor


Quiero llorar. Pero las lágrimas se sujetan, se retuercen para no caer apretando así el nudo que tengo en mi pecho. Mis parpados se caen, no quieren que mis ojos vean, que mi corazón sienta porque con cada latido más duele, con cada mirada más me hundo.

Arena en tarros de cristal mellados por el descuido de unas manos torpes y carentes de sensibilidad. La lluvia no es capaz de limpiar la suciedad que se ha impregnado en mi alma que escuece cuando froto. Esa criatura que me susurra al oído, que me hace quitar la mirada y ensordecer mis pensamientos en busca de mi dolor con el que se alimenta. Perdido me encuentro en un desierto sin arena, en un bosque sin árboles y en un mar sin peces. Noches sin estrellas y la luna de viaje y días con nubes tristes y el sol aburrido.

Mi piel se eriza cuando recuerdo momentos que quedaron muchas lluvias atrás. como mis manos danzaban al son de mis pensamientos o como mi alma se estremecía al sentirse viva. Ahora me ahogo en café queriendo sentir. Lucho por no quedarme a solas con mis pensamientos, evitarlos y no hacerles frente. ¿Cuándo empecé a temerme? No, ¿Cuándo volví a temer a mi propios sentimientos?

Sobre mis hombros cargo con todo mi dolor. Un dolor que viene de años y años y que rompiéndose la esfera en la que se encontraba sale de golpe abatiéndome y dejándome sin respiración.

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