Tres horas
Papel
Me despierto entre sabanas familiares y ajenas, con el cuerpo pesado y entumecido. Como si hubiera dormido un día entero del tirón. La luz que se cuela por una ligera rendija me confunde, me habla y me sonríe. Siento un olor a mojado, a restos de lluvia y a las nubes que madrugan.
Miro el reloj. Tres horas han pasado desde que logré caer presa del sueño. Tres horas de un frío glaciar. Mi cuerpo cansado y mi mente preparada para una maratón. Un solo pensamiento invade mi mente, una fuerza que me empuja y grita en mi interior. Solo puedo pensar en el papel y el bolígrafo. Siento una necesidad imperiosa por ver el papel mancharse de tinta, sentir como las palabras nacen de lo más profundo de mi ser.
Sentir así que estoy vivo.
Izcagua Hernández Cos
Tres horas
"Papel"
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